Hombres de armas
Hombres de armas por el Lcdo. Oscar Acarón Desde mucho antes que mi mejor recuerdo Papá siempre fue mi abuelo, Oscar Acarón Mayens, un hombre de apenas unos cinco pies de estatura, con la velocidad de un ciclón y hábil tertuliante. Las palabras fluían de su boca con la misma facilidad que el manantial fluye de la piedra, así que no pregunten por qué hablo tanto. Todavía le echo de menos porque con toda certeza no tuve la madurez para aprovechar al máximo su sapiencia. En aquellas cosas en que le llevé la contraria, tarde me di cuenta en que no tuve la razón. Murió en el 1995 y quedaron controversias por resolver entre él y yo. La relación entre mi padre y yo era distinta; Oscalín siempre fue mi amigo y en ocasiones mi compinche. No se trata de que no amara a mi abuelo, es que nuestro amor era controversial. Le fascinaban las buenas bestias, era un jinete extraordinario. Además se regocijaba de una buena pelea de gallos y siempre tuvo armas. Portó un revólver Harrington & Richarson ...