Sin brújula Lcdo. Oscar Acarón Hace muchos años atrás, en uno de esos dichosos días en que no pude asistir a un opening de acuáticos, mi hermano Albert se tiró la aventura de ir al Refugio de Aves de Boquerón con un grupo de cazadores, dentro de los cuales se encontraba el inmortal Julito Campeoni. A la verdad que no tengo una idea de có mo se desarrollaron los eventos, pero Julito se empeñó en dirigir la comparsa. Luego de deambular extensamente dentro de los placeres del Refugio y no llegar a ningún sitio, empezaron a aflorar las claras y comenzó el tiroteo. Ante la situación, Albert, con mucho respeto, pero con más empeño, dijo hasta aquí y echó mano de determinar el rumbo. Ah, salieron a una charca y por un pelímetro se salvó la tirada. Julito era uno de esos seres humanos que nacen sin brújula. No se confunda, eso es cosa común en este mundo, pero más común es que aquellos que nacen sin brújula obstinadamente quieran dirigir, establecer el curso, determinar el paso. ...